Buenos muchachos (schnauzi)

Con total impunidad y hasta con cierta jactancia, los hijos del millonario estadounidense Donald Trump se ven felices y satisfechos al lado de las presas que han hecho suyas mediante una discutible afición a la caza mayor.

Las organizaciones de defensa de los animales han levantado su voz de protesta, aunque los consentidos adolescentes están muy lejos de avergonzarse por su actividad.

Un elefanta y un búfalo tuvieron la mala suerte de cruzarse en el camino de Donald y Eric Trump y son sus cadáveres los que posan con los críos en una imagen que ha dado la vuelta al mundo. Mientras algunos ven con ojos compasivos la actividad cazadora de los nenes de papá, las organizaciones pro derechos de las bestias, no dejan de destacar que los animales asesinados pertenecen a especies protegidas.

“¿Puede cualquier persona inteligente sentir que debe asesinar a un elefante y después despreciarlo y profanar su cola en pro de la piratería como un gesto adicional de dominio?, se preguntó con toda lógica un activista.

El portal TMZ además, pudo saber que aunque no todas las imágenes hayan sido filtradas, durante ese safari que los jóvenes millonarios hicieron por Zimbabwe, también cazaron un cocodrilo, un kudu y un antílope.

“No me avergüenzo de las fotografías. Cazo y como… Soy un cazador y por eso no debo disculparme”, dijo Donald Trump Junior en Twitter.

“Les puedo asegurar que no es en absoluto un derroche. Los habitantes del pueblo estaban muy contentos con carne que habitualmente no comen. Estaban muy agradecidos”, se justificó.